5 Razones Bíblicas por las que soy Católico

La fe siempre ha sido un tema relevante en mi entorno. Desde que tengo uso de razón he vivido rodeado por familiares y amigos pentecostales, testigos de Jehová, mormones, bautistas, católicos, etc. A pesar de que mis padres hicieron todo lo habitual para formarme como católico (bautizo, enviarme a catequesis de primera comunión a los 10 años y confirmación a los 15) no me da vergüenza reconocer que comencé a aprender en serio sobre la fe cristiana a los 16 años gracias a mis familiares pentecostales. En fin. Ya contaré esa etapa en otro post. Pero lo menciono para que entiendan que en verdad conozco qué creen en la denominación cristiana que más fieles le está arrebatando a la Iglesia católica en América. Lo he vivido y creído durante una etapa de mi vida.

Entonces… ¿por qué soy católico? Mi respuesta siempre será la misma: Gracias a la Biblia. Y como sé que me leen muchos evangélicos, allí les va 5 razones bíblicas por las que soy católico.

1) Porque la Biblia existe

Esta es una de mis razones favoritas. La propia existencia de la Biblia es razón suficiente para tomar muy en serio el catolicismo. ¿Por qué? Porque es una realidad histórica que la Biblia que hoy amamos tanto católicos como protestantes existe gracias a que en el siglo IV un concilio católico bajo el pontificado del Papa Damaso decidió cuáles libros deberían ser considerados sagrados. Todo aquel que crea que la Biblia es palabra de Dios necesariamente debe reconocer que el Espíritu Santo actuó en ese concilio inspirando a ese grupo de sacerdotes y obispos para que no erraran en el listado de libros al que hoy llamamos Biblia.

2) Porque la Iglesia Católica reconoce que no todo está en la Biblia

Todos los protestantes (y muchos católicos que recién se están formando) piensan que para que algo sea creído en la Iglesia primero debe aparecer en la Biblia. Ya saben: “¡Si no está en la Biblia no es cierto!”. Lo divertido del caso es que la propia Biblia nos enseña que eso no es cierto:

“Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran“. Juan 21, 25.

“Aunque tengo mucho que escribiros, prefiero no hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a veros y hablaros de viva voz, para que nuestro gozo sea completo”. 2 Juan 12

Por eso la Iglesia Católica siempre ha enseñado que toda la revelación divina no se reduce a las páginas de la Biblia.

3) Porque la Biblia enseña que la Iglesia Católica tiene autoridad para enseñar

Una y otra vez en la Biblia se muestra que la autoridad para enseñar la doctrina verdadera está en los apóstoles:

Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza  a mí, rechaza al que me ha enviado” Lucas 10, 16.

Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta  de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna” Hebreos 13, 17.

“Por tanto, que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios“. 1 Corintios 4,1

“Aunque pudimos imponer nuestra autoridad por ser apóstoles de Cristo, nos mostramos amables con vosotros, como  una madre cuida con cariño de sus hijos”. 1 Tesalonicenses 2,7

¿Y los laicos no podemos enseñar? ¡Claro que sí! Pero no nos corresponde reinventar la rueda. Solo debemos enseñar lo que los sucesores de los apóstoles siempre han enseñado. Ya lo decía San Pedro:

“Lo escribe también en todas las cartas cuando habla en ellas de esto. Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente – como también las demás Escrituras – para su propia perdición”. 2 Pedro 3,16

¿Y dónde están los sucesores de los apóstoles? Es una verdad histórica que en la actualidad solo hay sucesores legítimos de los apóstoles en la Iglesia Católica y en la Iglesia Ortodoxa.

4) Porque la Iglesia Católica reconoce que Jesús está presente en la Eucaristía

Cuando Jesús multiplicó los panes y peces muchos comenzaron a seguirle y le retaban diciéndole que sus antepasados comieron pan del cielo (maná) en el desierto ¿Acaso Jesús podía darles algo más grande que eso? ¡Por supuesto! Por eso les respondió:

“En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo“. Juan 6, 32-33.

Recordemos que en ese momento los judíos no sabían que Jesús moriría para redimirnos. Por eso no entendieron de qué hablaba el Señor. A pesar de eso Jesús continuó:

Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed”. Juan 6, 35.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo“. Juan 6, 48-51.

“En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre“. Juan 6, 53-58.

¿Saben lo qué pasó luego de esas palabras de nuestro Señor? Perdió a casi todos sus seguidores mientras decían “Es duro este lenguaje”. Lo mismo pasa en la actualidad fuera de la Iglesia Católica. No le creen a Jesús. La Iglesia Católica cree que Jesús está en la Eucaristía porque Él lo dijo porque él tiene el poder para cumplir lo que dice.

5) Porque la Biblia profetizó las devociones marianas

María estando embarazada fue a visitar a su prima Isabel quien llevaba en su vientre a Juan el bautista. Al encontrarse Isabel se llenó del Espíritu Santo y gritó “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”. Lucas 1,42.

En ese momento María dijo una oración que todos hoy conocemos como el Magnificat. En dicha oración hay un versículo muy interesante:

“Por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” Lucas 1, 48.

¿Conocen a algún protestante que se atreva a decir “bendita María”, “bendita tú entre todas las mujeres” o “bienaventurada Virgen María”? Pues no. Por eso amo ser católico. Porque puedo decir sin temor bendita sea la Virgen María, bienvanturada la Madre de Dios (porque Jesús es Dios), salve Madre de la Iglesia (Lucas 12, 17), etc.

NOTA

Pensaba hacer una lista mucho más extensa, pero ya quedaría muy largo. Si les gustó este post dejen sus comentarios para hacer una segunda parte.

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