7 cosas que el Concilio Vaticano II nunca dijo y todo el mundo cree que sí

Si sueles pertenecer a algún grupo parroquial seguramente habrás oído hablar del Concilio Vaticano II. Tal vez alguna persona mayor te contó que este concilio provocó un cambio importante en la Iglesia (sobretodo en la forma de celebrar la Misa) ¿pero es cierto todo lo que suelen decir de este concilio? A mi me dijeron muchas, pero resulta que al leerlo mucho me llevé una gran sorpresa.

Tal vez hayas escuchado alguno de estos mitos:

1) Todas las religiones son válidas

Esta misma expresión es muy repetida con distintas variantes como “Desde el concilio ya no es necesario ser católico para salvarse”, “No importa la religión, sino la relación”, etc. Si dabas esto por cierto deberías leer este pasaje del concilio:

Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos como una, santa, católica y apostólica […] Esta Iglesia, establecida y organizada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.” (Lumen Gentium, 8).

2) Hay que dejar de lado nuestras tradiciones y mirar SOLO la Biblia

Esto es un error ya que es una de las principales herejías promovidas por el padre del protestantismo Martín Lutero. ¡Y claro que no aparece en ninguna parte del concilio!

Todo lo contrario, el concilio afirma lo siguiente:

“El sagrado Concilio fija su atención en primer lugar en los fieles católicos. Y enseña, fundado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación”. (Lumen Gentium, 14).

3) El latín debe desaparecer de la Santa Misa

Al contrario de lo que muchos piensan, el latín sigue siendo la lengua oficial de la Iglesia puede seguir siendo usado en parte de la Misa o en su totalidad. Esto nunca ha sido impedimento para entender la Misa. Esto enseña la Sacrosanctum Concilium.

Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular”.
“En las Misas celebradas con asistencia del pueblo puede darse el lugar debido a la lengua vernácula […] Procúrese, sin embargo, que los fieles sean capaces también de recitar o cantar juntos en latín las partes del ordinario (Ten piedad, Gloria, Credo, Santo y Cordero de Dios) de la Misa que les corresponde”.
“De acuerdo con la tradición secular del rito latino, en el Oficio divino se ha de conservar para los clérigos la lengua latina“.

4) Hay que olvidar el canto gregoriano

Esto tiene que ver con el punto anterior. El canto gregoriano es en latín y muchos pensaron que había “pasado de moda” con la eliminación del latín (que el concilio nunca eliminó). Lo que sí enseña el concilio es que:

“La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas. (Sacrosanctum Concilium, 116).

Esto es curioso porque el concilio nos pide que le demos EL PRIMER LUGAR al canto gregoriano. ¿En tu parroquia le dan el primer lugar? ¿el segundo? ¿el tercero? ¿al menos una vez al año? ¡No saben de la belleza que se pierden!

5) El sacerdote debe dejar de celebrar “de espalda” al pueblo

Cuando le preguntes a alguna persona mayor sobre cómo era la Iglesia antes del concilio probablemente lo primero que te diga es que el sacerdote celebraba “de espalda” al pueblo . Este término es impreciso (es mejor decir Ad Orientem) ya que el sacerdote lo que hacía era mirar en la misma dirección que todos los fieles: hacia el altar que por lo general se encontraba pegado a la pared.

¿El concilio pidió que el sacerdote se volteara para mirar al pueblo? La respuesta es sencilla: NO.

En ningún documento del concilio (mucho menos Sacrosanctum Concilium que es la sección dedicada a la reforma litúrgica) se dice algo sobre la orientación del sacerdote. El cambio formal (aunque ya antes se experimentaba con esto) se dio 4 años después de terminado el concilio. Dicho sea de paso, nuestro actual Misal presupone que el sacerdote está celebrando “de espaldas” (Ad Orientem) y que el sacerdote se voltee hacia el pueblo en algunas partes (por ejemplo en el “orad hermanos para que este sacrificio mío y vuestro sea agradable…”) .

6) Hay que construir iglesias más minimalistas

No hay que ser un gran teólogo o arquitecto para darse cuenta que desde hace algunos años los nuevos templos son cada vez más minimalistas (que no es lo mismo que sencillos o pobres). Cada vez menos imágenes, menos estatuas, menos retablos, menos altares laterales, sin comulgatorios, con suerte un confesionario y con apariencia de modernos teatros. ¿Qué pasó? Muchos le echan la culpa al concilio, aunque en ninguno de sus documentos menciona que debamos perder el buen gusto.

7) Cambiemos las sotanas por los jean y zapatillas

Antes era super fácil reconocer a un sacerdote en la calle: era el que iba vestido de sacerdote :v

Es cierto que la sotana no es el traje más cómodo del mundo (sobretodo en verano), pero de allí a decir que deshacerse de ella fue idea del concilio y que usarla solo alejaría al pueblo es la mentira más grande del mundo.

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