4 cosas que este Católico le agradece a los Cristianos Evangélicos

Los que suelen seguir mi página saben que no pocas veces hago una que otra broma sobre nuestros hermanos evangélicos. Y aunque más de una vez se me pasa la mano, me animo a hacer esas bromas por la cercanía que he tenido con ellos durante toda mi vida.

Ojalá este post sirva para limpiar esa imagen de “anti-protestante” que me he ganado última mente :v

Comencemos con la lista.

4 cosas que este Católico le agradece a los Cristianos Evangélicos:

1) Gracias por “La Casa voladora” y “Super libro”

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia era llegar a casa después de clases para sentarme frente al televisor y ver una y otra vez “La Casa voladora” y “Super libro”. Si vives en Marte y no tienes ni la más peregrina idea de lo que estoy hablando, te explico. Estas eran dos series japonesas creadas por cristianos evangélicos que tenían mucho en común: en ambas un grupo de niños y un robot viajaban en el tiempo hasta épocas bíblicas para conocer a Adan, Eva, Abel, Moisés, Abraham, Jacob, Jesús, María, los apóstoles, etc.

Viendo las cosas en retrospectiva, era algo así como una lectio divina pero frente al televisor.

Claro, no le podemos pedir precisión teológica a una serie protestante. Por evidentes razones no profundizaban en el tema de la Eucaristía, la maternidad divina de María, el papado, etc. Pero para un niño como yo que necesitaba comenzar a familiarizarse con la fe, definitivamente fue un excelente recurso.



2) Gracias por ser los primeros en hablarme seriamente de la conversión

Este es mi blog personal, así que es muy probable que mi experiencia no sea la misma que la tuya. Fui criado en un hogar católico, aunque muy poco comprometido con la fe. Me bautizaron de niño, hice mi primera comunión a los 10 años y mi confirmación a los 15, pero lo único que recuerdo de mis catequesis es cómo bailar el granito de mostaza y la del Padre Abraham tiene muchos hijos. Mi formación fue lamentable. Por eso luego confirmación no tuve intenciones de volver a la Iglesia.

Ya a los 16 años unos familiares pentecostales comenzaron a hablarme seriamente de Dios como nunca antes lo había escuchado. Me hablaron de la necesidad de convertirme, de abandonar la vida de pecado, de dejar atrás al hombre viejo. Y no es que antes no me hayan dicho lo mismo en la Iglesia Católica. La diferencia es que el catequista que me lo dijo era un completo antitestimonio, en cambio el evangélico era un ex delincuente que en verdad abandonó esa vida de miseria por seguir a Dios. ¿Cuál de los dos discursos creen que tuvo más impacto en mi vida? Obviamente el protestante.

Ya luego fui descubriendo los errores doctrinales en sus discursos, pero esa autoridad para hablar de la necesidad de la conversión fue sumamente importante en mi camino espiritual (Al menos al principio).

3) Gracias por mis amigos evangélicos

Podría asegurar que de toda la gente que he conocido en mi vida, los evangélicos han sido con los que mejor me he llevado. De hecho conocí a mi novia cuando ella era evangélica (Ya les contaré nuestra historia en otro post).



De ellos siempre he admirado su capacidad para hablar de Dios de manera tan natural en medio de círculos ajenos a los de su congregación: en la escuela, la academia, la universidad, etc.

En mi experiencia muchos católicos (me incluyo) somos demasiado discretos al respecto. En la Iglesia o en nuestro círculo de amigos de la parroquia hablamos libremente sobre Dios, nuestra fe, actividades espirituales, etc, pero en otros ámbitos preferimos ser “perfil bajo”.

Con mis amigos evangélicos me ha pasado que me he enterado de su fe sin que ellos lo mencionaran. Bastaba con ver su actitud, manera decorosa de vestir, forma de hablar y no pocas veces hasta la mirada para saber que estaba ante un evangélico.

4) Gracias por motivarme a ser católico

Si mis amigos y familiares evangélicos no hubieran insistido con su constante propaganda religiosa, invitaciones a debates bíblicos y cuestionamientos a mi fe, tal vez nunca me hubiera visto forzado a profundizar en la verdadera doctrina Católica. Gracias a eso investigué y llegué a la conclusión de que no puedo ser cristiano sin ser Católico. Por amor a Dios, a su Palabra y a la verdad no tengo otra opción.