El chiste de foco quemado es todo un clásico. ¿Pero te has preguntado qué pasaría si lo usamos para algunas religiones? ¡El resultado es hilarante!

Tómenlo con buen humor, que de eso se trata esta página 😀

¡Comencemos!

¿Cuántos Testigos de Jehová se necesitan para cambiar un foco?

Dos. Uno para cambiar el foco y otro para repartir Atalayas a quienes pasen por ahí.

¿Cuántos Calvinistas se necesitan para cambiar un foco?

Ninguno. Dios ya predestino al foco para que se quedara encendido.

¿Cuántos Hare Krishnas se necesitan para cambiar un foco?

Diez. Uno para hacerlo y el resto para cantar alrededor y tocar los tambores
y cantar todas sus canciones en donde las únicos versos son “Hare Krishna, hare krishna hare hare”.

¿Cuántos Tele Evangelistas se necesitan para cambiar un foco?

Uno. Pero después de hacerlo, por favor envíe su contribución al ministerio.

¿Cuántos Adventistas se necesitan para cambiar un foco?

Los que se quiera, pero por favor que no se queme el sábado.

¿Cuántos Musulmanes se necesitan para cambiar un foco?

No nos conviene responder esto.

¿Cuántos Hindúes se necesitan para cambiar un foco?

Ninguno. El foco reencarnará en una preciosa lámpara.

¡Un momento! Para que vean que no me olvido de los católicos, aquí van algunos muy buenos :p 

¿Cuántos Carismáticos se necesitan para cambiar un foco?

Solo uno, porque de todas maneras ya tiene las manos levantadas.

¿Cuántos Tradicionalistas se necesitan para cambiar un foco?

¿Cambiar? ¿Para qué?

¿Cuántos párrocos se necesitan para cambiar un foco?

Ninguno, de eso se encarga el vicario.

¿Cuántos organizadores de eventos católicos se necesitan para cambiar un foco?

Todos, pero empezaron tan tarde a cambiarlo que el foco ya había alumbrado otra vez.

¿Cuántos del Camino Neocatecumenal se necesitan para cambiar un foco?

Todo depende de lo que diga el catequista.

¿Cuántos Jesuitas se necesitan para cambiar un foco?

Doce jesuitas. Cinco para debatir sobre la existencia del foco, otros cinco para discutir si es que el cambio no aliena o menosprecia a aquellos que pudieran preferir otros tipos de luz, uno para efectuar el cambio del foco, y uno último que grabe todo lo ocurrido para que el superior de los jesuitas pueda creer que en verdad se cambió el foco.

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