Decreto, declaro, ato… ¿Es correcto que un católico ore de esta manera?

“Decreto prosperidad sobre tu vida”, “declaro liberación de las ataduras del demonio”, “ato un pacto entre el cielo y tu vida para que seas santo”… todos nos hemos topado con personas dentro de la Iglesia que tienen esa particular manera de rezar. Se podría decir que es casi una moda en muchos movimientos ¿pero será correcto hacerlo? ¿Jesús, los apóstoles, los santos o papas rezaban así?

Si llevas tiempo siguiendo esta página ya sabrás mi opinión, y para los que no les comparto este genial análisis de Lira Meco en el que trata este tema:

Decreto, declaro, ato… ¿Es correcto que un católico ore de esta manera?

Me invitaron a un grupo de oración en una parroquia de Managua, asistí con la expectativa de encontrarme con Jesús sacramentado, música de guitarra de fondo y una oración dirigida pero contemplativa, mismas que disfruto mucho. Esta vez no fue así. La oración fue individual y vocalizada (en voz alta) todos al mismo tiempo, no había exposición del Santísimo y la música era de teclado más movida de lo habitual. No estaba acostumbrado a ello sin embargo no me causó molestias, ya que el catecismo mismo en su numeral 2702 al 2704 nos habla de este tipo de oración, vocalizada, externa, “que brota viva desde las profundidades del alma” (catecismo #2703)



En un momento toma el micrófono la persona que me invitó, aparentemente ella era la coordinadora de aquel movimiento, me invitó a pasar al frente que haría oración por mí. Accedí gozoso, incliné mi rostro y ella puso su mano en mi hombro y empezó a orar. Había pasado unos segundos cuando abrí los ojos y no continúe la oración.

¿Por qué? Sus palabras eran “Yo decreto prosperidad en los planes de Luis” “Ato demonios” “Declaro sanidad” “Arrebato para ti… Yo establezco… ato y desato…”
En esta publicación hablaremos sobre esta forma de orar que ha estado con fuerza a nuestra iglesia importada de otros movimientos no católicos.

¿De dónde proviene esta moda?

Cuando terminó la actividad que les comentaba me quedé conversando con la hermana que dirigía aquel grupo carismático, me encontré con una mujer apasionada por la lectura bíblica y la oración, aunque, le hice admitir, muy influenciada por grupos evangélicos, ella misma aceptó que gustaba de escuchar las predicas de Cash Luna y otros pastores evangélicos, algo que no recomiendo a ningún hermano católico, las razones la abordaremos en otra ocasión. Cuando hablamos de sus razones para decretar, atar y desatar ella me citó el siguiente texto.

” Yo te digo que tú eres Pedro,* y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte* no prevalecerán contra ella. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Mateo 16, 18-19.

Aquí vemos a Jesús dando autoridad sobrenatural a Pedro, aparentemente dándonos así potestad de para declarar cosas y que estas sucedan.



Además citó estos otros textos:

Proverbios 18:20-22 y Mateo 11:12

Ante la lectura de estos textos, interpretados bajo la teología de la prosperidad, misma que puso en boga esta forma de orar, cualquier persona quedaría convencida que tenemos esa autoridad casi mágica de declarar cosas y que esta a su vez sucederán, no podemos negar que cada cita presentada son Palabra de Dios, inspiradas, sin embargo es correcto interpretarla bajo la luz del evangelio completo, ya que con mucha facilidad yo podría darle a un texto un significado que nunca tuvo.

Interpretando…

Partamos de la siguiente forma básica de interpretación bíblica, “si algo es una verdad bíblica, seguramente hay ejemplos en la Biblia o en la tradición de la Iglesia de personas que así le entendieron” en pocas palabras, si Jesús nos enseña a decretar seguramente él, los apóstoles y los primeros cristianos así le hicieron, oraron y decretaron.

Veamos todos los textos en los que Jesús ora en la Biblia y comparémoslo con esta forma actual de orar:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los apartes del mal” [Juan 17:18]
“Padre mío, si es posible pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero sino como tú.” Mateo 26:39

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Lucas 22:31-32



YO TE RUEGO por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Juan 17:9

Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas ORÓ Y SUPLICÓ A DIOS, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó. 8 Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, SUFRIENDO APRENDIÓ LO QUE ES LA OBEDIENCIA; Hebreos 5:7-8

¿Notamos la oración de Jesús? Él siendo Hijo de Dios, semejante al Padre o declara ni decreta, no ata y desata, no actúa con esa “fe” que nos invita a arrebatar las bendiciones, una fe que para mí es muy prepotente. Jesús en su oración ruega con humildad al Padre, ruega, pide y clama, todo en muestra de su obediencia.

Debemos de comprender que nuestra obediencia debe de ser ese rendir nuestras coronas ante el verdadero y genuino rey, siendo el Rey el único que puede escribir decretos y declarar sobre nuestras vidas.

Veamos cómo oraban los apóstoles

Si los apóstoles entendieron que se podría decretar cuando Jesús les dijo que harían cosas más grandes que él, (Juan 14:28) seguramente en la Biblia encontraremos ese tipo de oración por parte de aquellos primeros cristianos.

Por ello veamos las formas de orar de los apóstoles:

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
2 Corintios 12:7-9.

No dejen ustedes de orar: RUEGUEN Y PIDAN A DIOS SIEMPRE, GUIADOS por el Espíritu. Manténganse alerta, sin desanimarse, y oren por todo el pueblo santo. Efesios 6:18

1 Juan 5:14 ”Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, Él nos oye.”

1 Juan 3:22”y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque GUARDAMOS SUS MANDAMIENTOS y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.”

Santiago 4:3”Pedís y NO RECIBIS, porque pedís CON MALOS PROPOSITOS, para gastar lo en vuestros placeres.”

Notamos la constante en las oraciones, nos invitan en primero lugar a rogar (suplicar, no decretar u ordenar) Dios lo concede según su voluntad, no la nuestra, y sobre todo guardar los mandamientos, hacer lo que para él es agradable, sin intenciones personales ni egoístas como nos recuerda Santiago.
Notamos que en ninguna forma ni Pablo, ni Pedro, ni ningún otro apóstol, ni ningún otro creyente usar las palabras: yo declaro, yo decreto, yo arrebato, yo reclamo o siquiera la recomiendan.

Si ellos conocían las palabras de Cristo, ¿Por qué no utilizan este lenguaje de moda? ¿Por qué en la conducta y en las oraciones de los creyentes del NT no vemos la utilización de este vocabulario, enseñanza, pensamiento? ¿Tenemos acaso más credenciales y autoridad que los apóstoles?



¿Por qué cuando la gente sufre, las cartas apostólicas NO ENSEÑAN sobre arrebatar el reino, o sobre declarar sanidad, o sobre declarar éxito o prosperidad? ¿Por qué cuando los apóstoles enseñan en sus cartas a creyentes que padecían persecución no se les ocurrió tocar el tema de arrebatar el reino? ¿Por qué Pablo no arrebató libertad de del aguijón en su carne? ¿Por qué la iglesia no declaró la libertad de Jacobo quien fue asesinado por Herodes? ¿Por qué Pablo no decretó su libertad del arresto domiciliario?

En realidad esta forma de oración nos invita a vivir el reino de los cielos de manera terrenal, siendo que Jesús mismo dijo que su reino no es de este mundo (Juan 18:36)

Lectura de la carta del apóstol Santiago 4:13-16

Notemos que Santiago dice textualmente que “¿Por qué no dicen más bien “Si Dios nos da vida, haremos esto y lo otro?” Pero no, están seguro de sí mismos y esa manera de jactarse es mala.”

Dejemos de jactarnos de nosotros mismos y mejor vivamos bajo la voluntad de Dios Padre.

Te invito a compartir esta publicación en tus redes sociales para que nuestros hermanos dejen de usar esa forma errónea de orar y busquen en cambio agradar a Dios con la humildad.

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