El Papa Francisco quiere que agreguemos estas 2 oraciones al Santo Rosario en Octubre

El demonio está atacando con más furia que nunca a la Iglesia. El Papa Francisco es consiente de esto, así que nos ha pedido que en el mes de Octubre todos los fieles católicos del mundo recemos el Santo Rosario durante el mes mariano de octubre para unirnos en “comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros”.

Además, el Santo Padre nos ha pedido que agreguemos 2 antiguas oraciones al final del Santo Rosario: La invocación “Sub tuum praesídium” y la “oración a San Miguel Arcángel”.

La invocación “Sub tuum praesídium” 

Esta es la oración mariana más antigua de la Iglesia. Se ha podido encontrar en antiguos manuscritos cristianos que datan del año 250 d.C. lo cual significa que ya era usando desde antes; tal vez desde tiempos apostólicos.

Esta es la invocación en latín:

“Sub tuum praesídium confúgimus, sancta Dei Génetrix; nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus, sed a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta”.

Y en español:

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ìoh, siempre virgen, gloriosa y bendita!

La oración a San Miguel Arcángel

El Santo Padre también ha pedido que el rezo del Santo Rosario durante el mes de octubre concluya con la oración escrita por León XIII.

En latín:

“Sancte Míchael Archángele, defénde nos in próelio; contra nequítiam et insídias diáboli esto praesídium. Imperet illi Deus, súpplices deprecámur, tuque, Prínceps milítiae caeléstis, Sátanam aliósque spíritus malígnos, qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo, divína virtúte, in inférnum detrúde. Amen”.

En español:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

No olvides agregarlas en latín o en español al final del rezo del Santo Rosario. Aunque te recomendamos que lo hagas en latín ¡El demonio odia la lengua oficial de la Iglesia!