¿En verdad el Papa es elegido por el Espíritu Santo? La respuesta que todo católico debería conocer

La pregunta de si al Papa lo elige el Espíritu Santo tiende a despertar intensas pasiones. Para algunos, es evidente que sí, porque así se ha dicho toda la vida, hasta el punto de que quien afirme lo contrario no es católico. Para otros, la respuesta forzosamente es negativa y decir que al Papa lo elige el Espíritu Santo es poco menos que una blasfemia.

Ahora bien, ¿Al Papa lo elige el Espíritu Santo? La respuesta es “no” bajo un aspecto, y “sí” bajo otro.

1) No, en el sentido de que Dios actúe coartando la libertad de los cardenales electores para elegir a “su candidato”.

Dios respeta profundamente nuestra libertad. De hecho, su Hijo se hizo hombre y murió en la cruz precisamente como consecuencia de ese amor respetuoso de Dios. Los cardenales tienen una gracia especial de estado, concedida por el Espíritu Santo, para cumplir bien su misión de electores, pero esa gracia no suprime su libertad. Por lo tanto, los purpurados pueden resistirse a la gracia de Dios (y es de suponer que, en muchos casos, así lo han hecho a lo largo de la historia de la Iglesia), emitiendo su voto por razones mundanas.

Con respecto a este tema, el entonces Cardenal Ratzinger decía: “yo no diría que el Espíritu Santo elige al Papa, pues no es que tome el control de la situación sino que actúa como un buen maestro, que deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos. El papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas”.




2) Sí, en el sentido de que, UNA VEZ ELEGIDO (aùn en el caso de que los Cardenales no hayan sido fieles al Espíritu Santo), es Dios quien confiere la misión de pastorear la Iglesia.

Un Papa válidamente elegido no recibe su misión de manos humanas, sino del Espíritu Santo. Es el mismo Cristo quien le dice apacienta a mis ovejas. El Sucesor de Pedro no es un “representante” de los cardenales ni de los obispos ni de los fieles, sino que ha recibido una llamada especial de Dios.

3) No, en el sentido de que, por obra del Espíritu Santo, sea elegido como Papa el más prudente, el más sabio o el más santo de los posibles candidatos.

Basta leer los libros de historia para darse cuenta de ello. Ha habido Papas santos, buenos, mediocres, malos y desastrosos. Tampoco significa que el elegido se vaya a convertir mágicamente en santo, bueno y piadoso. El Papa tampoco está confirmado en gracia, y como todo pecador puede condenarse eternamente si no es fiel a su misión, al igual que puede tener un puesto especial en el paraíso si es Santo. El Papado no es un octavo sacramento, en el que Dios garantice la transformación del que lo recibe como en el Bautismo. La impecabilidad papal nunca ha formado parte de la fe católica: el Papa se confiesa regularmente como todos, porque lo necesita. Al día siguiente de ser elegido, el Papa es el mismo que era el día anterior, pero con una misión especial de Dios. Tampoco es cierto que el Papa acierte en todo lo que dice por obra del Espíritu Santo. La infalibilidad papal, como estableció el Concilio Vaticano I, sólo actúa en situaciones muy concretas y limitadas (temas de fe y moral definidos de forma solemne y ex cathedra). En lo demás, el Papa puede equivocarse y de hecho se equivoca. Un Papa con conocimientos teológicos mediocres seguirá teniendo esos conocimientos mediocres después de ser elegido para regir la Iglesia y uno que haya sido un gran sabio continuará siéndolo tras sentarse en el trono de Pedro.




4), Sí, en cuanto que Dios hay cosas que las quiere DIRECTAMENTE, y hay cosas que el Omnipotente LAS PERMITE.

Si hay una persona a la cual Dios, DE NINGUNA MANERA QUIERE QUE SEA PAPA, ESE SUJETO JAMÁS LLEGARÁ AL TRONO DE PEDRO. Supongamos que los Cardenales pudieran elegir a alguien indigno, si el Padre Celeste, PERMITE que ese hombre llegue a ser Papa, Dios lo quiere NO DIRECTAMENTE, sino en cuanto a su VOLUNTAD DE PERMISIÓN, ya que Él es el único que puede sacar de los grandes males, bienes aún mayores.

El Papa, sea quien fuere, ES EL VICARIO DE CRISTO, y debe ser respetado no por ser tal o cual persona, SINO POR SU OFICIO. Mi padre puede ser un pésimo hombre (gracias a Dios fue un excelente padre), pero NO DEJA DE SER MI PADRE, y como tal LO DEBO RESPETAR (lo cual no quiere decir aprobar todas las cosas que hace o dice). De igual modo, el Papa merece respeto por su condición de Vicario de Cristo, no por sus pecados, faltas o errores. El pecado nunca es respetable, venga de quien venga.

Que Dios los bendiga y la Virgen los proteja siempre!

Fuente: P Tomas Agustin Beroch