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Esta es la recompensa que Jesús dio a Santo Tomás por escribir la “Suma Teológica”

Santo Tomás de Aquino (siglo XIII) fue un fraile dominico y es uno de los santos más conocidos. Esto es principalmente por su filosofía, teología e intelectualidad. Como filósofo es reconocido y mencionado en general en la historia de la filosofía y su pensamiento dejó huella.

Santo Tomás es autor de uno de los mejores libros de teología de todos los tiempos: la Suma Teológica. Dentro de ella aborda también temas filosóficos, sobre todo la parte más famosa y reconocida: Las cinco vías para demostrar la existencia de Dios.

Tomás era muy estudioso. Se dio a la tarea de armonizar la filosofía de Aristóteles con la doctrina cristiana. En 1270 fue invitado a cenar por el rey Luis IX de Francia (luego San Luis) y al llegar al majestuoso palacio, alguien exclamó “¡Qué estupendo debe ser poseer todo esto!”. Tomás, al escuchar esto, murmuró: “Yo preferiría tener el manuscrito de [San Juan] Crisóstomo que no consigo” [1]. Tenía bien ordenadas sus prioridades.

Aquí viene lo asombroso. En una ocasión, estando en oración en la capilla de San Nicolás de Nápoles, escuchó la voz de Jesús que le hablaba desde el crucifijo diciéndole: “Has escrito muy bien de Mí, Tomás. ¿Qué recompensa quieres de Mí por tu trabajo?”. Tomás pudo haber pedido muchas cosas que él realmente deseaba tanto, no cosas materiales sino cosas provechosas como la refutación a los maniqueos, el manuscrito de San Juan Crisóstomo que no conseguía, la respuesta a los averroístas, las obras perdidas de Aristóteles, pero ¿cuál fue la respuesta del humilde fraile dominico? “¡Te elijo a ti!”, respondió [2].

Fue una manera de decir lo que después diría Santa Teresa de Jesús: “sólo Dios basta”. Fue una manera de decir lo que ya había dicho David en el Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta”. A Fray Tomás no le importaba nada más mientras tuviera a su Señor.

Nosotros ¿qué tan entregados estamos a Jesús? ¿también es nuestro tesoro por el que consideramos que todo lo demás al lado de él no vale nada? En la misa del Papa Francisco en esta Navidad él preguntó: “¿Cuál es el alimento de mi vida, del que no puedo prescindir? ¿es el Señor o es otro?”. Es momento de examinar nuestro corazón. Es momento de darle a Dios el lugar que se merece.

Santo Tomás de Aquino, humilde fraile, tú sólo quisiste servir a tu Señor con todo el corazón. A pesar de que fuiste un gran intelectual y pasaste a la historia, tú solamente te sabías un pobre siervo ¿por qué? porque sabías que todo lo bueno procede sólo de Dios y no de nosotros. Ayúdame a ser humilde y a poner a Jesús siempre en el centro. Amén.

Nota: las anécdotas de Santo Tomás y sus referencias bibliográficas fueron tomadas del libro “¿Dios existe?” (2016) de Dante A. Urbina.
[1] Cfr. G. K. Chesterton, Santo Tomás de Aquino, cap. 4.
[2] Cfr. G. K. Chesterton, Santo Tomás de Aquino, cap. 5.

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