Una pareja de esposos publicó esta anécdota graciosa en una página católica:

“¿Qué pasa cuando te estás mudando y limpias tu nevera?
Te encuentras con una parte de tu bizcocho de bodas”

Esto fue lo que les paso: al parecer tenían que mudarse, y como es natural hay que hacer una limpieza a toda la casa, por aquí y por allá… y claro, revisar la nevera por si aun hay algo que rescatar… ¡Y se toparon con su pastel de bodas!

“Estuvo congelado por dos años y cuando lo comimos estaba delicioso, fresco como el día de nuestro matrimonio”

Debo reconocer que me pareció super gracioso, pero al parecer es algo común en algunos países. Muchos usuarios de la página comentaban anécdotas similares:

“Lo compartimos con nuestros padres y con nuestra hija para recordar ese momento tan especial en nuestras vidas. Esta es una tradición cultural y familiar”

Su pequeña hija pudo probar el pastel de bodas de sus padres…¡Dos años luego de su matrimonio! Es un bello gesto saber que viviendo un noviazgo santo y un matrimonio fecundo, pudieron lograr que su hija participara de una parte de su boda al compartir su pastel.

¿Cuántos han guardado/congelado parte de su bizcocho? ¿En qué país hacen algo parecido?

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