Curiosidades

¿Hay fariseos modernos dentro de la Iglesia? Sí, pero no son los que imaginabas

Seguramente ya has oído hablar de los fariseos. Se los menciona en muchas ocasiones en los Evangelios y en la actualidad el término es muy usado para referirse de manera despectivas a aquellos católicos “rígidos” que conocen la enseñanza de la Iglesia y no pocas veces corrigen a sus hermanos que se encuentran en el error.

– Hermana, la Iglesia enseña que no podemos creen en los horóscopos.
– ¡Fariseo!
– Padre, en Misa usted no puede inventar oraciones que no aparecen en el Misal.
– ¡Fariseo!
– Hermanos del coro ¿y si cantamos algo en latín tal cual nos lo pide el Concilio Vaticano II?
– ¡Mega fariseo, cara de pepinillo en vinagre, amargado preconciliar, ábrete al espíritu! ¡FARISEO!

Aquí te explico por qué usar el calificativo “fariseo” en estos casos  se está volviendo una moda bastante injusta y descontextualizada tomando en cuenta lo que el propio Jesús enseñó sobre los maestros de la ley.

¿Quienes eran los fariseos?

En tiempos de Jesús, existieron tres partidos que resaltaban en el pueblo  judío: los saduceos, los esenios y los fariseos. Estos últimos eran los más influyentes de la época gracias a su conocimiento de la ley que Dios había revelado a sus ancestros como de las tradiciones que fueron surgiendo durante los siglos.

El gran problema de Jesús con los fariseos

Los fariseos tenían un serio problema que les impedía entender el Evangelio de Jesucristo: enfatizaban las cosas externas DESCUIDANDO LAS INTERNAS. Esa es la clave para entender por qué en la actualidad es bastante osado andar llamando fariseo a cualquiera.

Les explico con un pasaje de los Evangelios:

Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: «¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los antepasados? pues no se lavan las manos a la hora de comer».

El les respondió: «Y vosotros, ¿por qué traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’, y ‘El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte’. Pero vosotros decís: ‘El que diga a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda, ése no tendrá que honrar a su padre y a su madre’.

Así habéis anulado la Palabra de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’». Mateo 15, 1-9.

En este pasaje vemos que Jesús tiene dos grandes problemas con los fariseos:

  1. Los fariseos anularon la ley de Dios con una nueva ley inventaba por hombres que les hacía la vida más fácil.
  2. Los fariseos no habían puesto verdaderamente su corazón en Dios.

¡El problema de Jesús no era con la ley, sino con el corazón de los fariseos!

Esto se ve más claramente en este otro pasaje bíblico:

“Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.

Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame maestros”. Mateo 23, 1-7.

Los fariseos en la actualidad

¿Existen los fariseos en la actualidad? Claro que sí, pero no son aquellos a los que usualmente se los etiqueta de esa forma.

Los verdaderos fariseos modernos son aquellos que, al igual que los antiguos fariseos, inventan leyes o doctrinas que suplantan la verdadera doctrina revelada por Dios y tienen su corazón alejado de Dios aunque por fuera se disfracen hasta de misericordia.

El Evangelio nos muestra que los fariseos antiguos sabían que tenían que honrar a sus padres, pero inventaron que, según las nuevas normas, habían excepciones. De manera análoga, los nuevos fariseos saben que la doctrina revelada por Cristo es inmutable (cielo y tierra pasarán, mas su palabra no pasará), pero se están inventando excepciones porque “hay que ser más misericordiosos”, “debemos adaptarnos a los nuevos tiempos” y otras frases dulzonas más.

¿Cómo evitar ser un fariseo moderno?

Mantente firme en la verdadera fe con un corazón manso, no menso. Sigue lo que la Iglesia siempre ha enseñado y no te dejes influenciar por esa voz dulzona que te quiere sacar del recto camino. Has madurar tu fe para que no seas arrastrado por cualquier “viento de doctrina”.

Finalmente evita calificar de fariseo a cualquiera que con buen corazón quiera seguir la sana doctrina y aquellas buenas tradiciones que acompañaron el camino de tantos santos en la historia de la Iglesia. Si lo haces, estás disparando al blanco equivocado.

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