Era un concierto protestante común y corriente cuando el pastor y músico evangélico Samuel Hernandez decidió compartir un conmovedor testimonio. Llamó a su madre quien, según su versión, fue sanada milagrosamente y contó que en el hospital ella le dijo una frase que él convertiría en canción.

Esta fue la frase: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios nunca cambia. Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta”.

¿Se les hace conocida esa frase? ¡Pues claro! La compuso Santa Teresa de Ávila allá por el siglo XVI.

Aquí está el testimonio del pastor:

¿Cómo explicar esta “coincidencia”?

A mi mente vienen un par de teorías: La primera es que toda la historia de la sanación de su madre es falsa y que copió la letra sin saber de la relevancia de Santa Teresa. Es muy probable, ya se han dado casos.
La segunda es apelar a que efectivamente su madre fue sanada y que de alguna manera Dios puso en el corazón de la mujer unas palabras que una Doctora de la Iglesia ya había dicho hace siglos. De ser así, al pastor y a su mamá no les queda otra opción que considerar seriamente el convertirse al catolicismo.

Este es el poema original de Santa Teresa, doctora de la Iglesia:

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

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