Las 3 veces que Jesús lloró según la Biblia

Cuando Dios Hijo se encarnó y habitó entre nosotros, no estuvo indiferente al sufrimiento de los hombres. Es más, Él mismo sintió dolores muy humanos y en más de una ocasión rompió en llanto. Y aunque seguramente ocurrió muchas más veces, la Biblia nos habla específicamente de 3 ocasiones en las que Jesús lloró.

1) Cuando muere su amigo

“María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. Juan 11, 23-36.

Este es sin duda uno de los pasajes más conmovedores de los Evangelios. Aquí nuestro Señor se conmovió profundamente por dos hechos: ver el sufrimiento de los amigos y familiares de Lázaro y ver a su amigo muerto. Con esto el Señor nos da a entender que él no solamente es consciente de tus sufrimientos, sino que los entiende muy bien. Es más ¡Jesús llora contigo! Y así como resucitó a Lázaro, Él tiene el poder de sacarte del agujero que tanto te hace sufrir.

2) Cuando ve las consecuencias de la traición de su pueblo

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste!”. Lucas 13, 14.

Y cuando llegó cerca de la ciudad [Jerusalén], al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación”. Lucas 19, 41-44.

La historia de Jesús no comienza con su nacimiento. Él es Dios y ha coexistido desde siempre con el Padre y el Espíritu Santo. Por eso sabía de todas las traiciones de su pueblo Israel a pesar de todo el amor que Él le había mostrado desde sus inicios. Esa traición le dolía a Jesús y más aún porque sabía todas las consecuencias que sufriría ese pueblo como consecuencia de sus actos. Pero ese sufrimiento y llanto de Jesús nos da una esperanza. A pesar de esas traiciones, Jesús estuvo dispuesto a morir también por ese pueblo.

Dios te ama tanto como a Israel y siempre estará dispuesto a todo para que encuentres consuelo.

3) En el Huerto de los Olivos

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen”. Hebreos 5, 7-9.

Jesús, al ser Dios, sabía los detalles de todo lo que le pasaría una vez que fuera capturado para ser crucificado. Así como sabía cuando y de qué forma sería negado por Pedro, también sabía cuántos latigazos recibiría, con cuantos escupitajos sería humillado, el dolor de los clavos en la cruz, el sufrimiento de la agonía. Él era 100% consciente de todo lo que tendría que sufrir, pero aún así lo hizo para que fueras salvo.

¿Qué tanto haces tú por Él?