Pastora Evangélica ORDENA a Dios y los Ángeles que cuiden sus Joyas y Anillos

Parece que la moda protestante de “declarar” algo en nombre de Dios para que cosas buenas nos pasen ya está quedando obsoleta. Lo de ahora es “ordenar” a los ángeles y a Dios para que cuiden cosas tan trascendentales en la vida espiritual de uno como “joyas y anillos”. ¡De ripley!

Y no es algo que esté inventando. La autodenominada “profeta” Ana Maldonado, esposa del también pastor Guillermo Maldonado, ha sorprendido al mundo protestante con una peculiar prédica.

“A mi no se me pierde nada”, aseguró en su templo en Miami, “¿Dios se ocupa de las joyas? ¡claro que sí! Yo le digo a los ángeles: se me van y me buscan las joyas, y al que las tenga se la sacan y me las traen”.




Al parecer la “profeta” Ana Maldonado cree en una versión algo distorsionada de los Ángeles de la Guarda.

Los disparates de Ana Maldonado.

Isaías 2:17-18Será humillado el orgullo del hombre y abatida la altivez de los hombres; el SEÑOR solo será exaltado en aquel día, y los ídolos desaparecerán por completo.II Pedro, 2: 1-3"Como hubo falsos profetas en el pueblo, también habrá entre vosotros falsos maestros, los cuales enseñarán doctrinas de perdición, negarán al Señor que los redimió y se buscarán una ruina fulminante. Muchos los seguirán en sus desvergüenzas, y por su causa será maldecido el camino de la verdad. Llevados de la avaricia, os explotarán con palabras llenas de falsedad; hace mucho tiempo que la condenación los amenaza y su ruina no duerme." Isaías 13:11Castigaré al mundo por su maldad y a los impíos por su iniquidad; también pondré fin a la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los despiadados.

Posted by Todo lo que nos ocultan las sectas on Wednesday, September 5, 2018

Aunque la Iglesia Católica nunca ha definido que toda alma individual tiene un ángel de la guarda, es la “opinión de la Iglesia” que Dios manda a sus ángeles a cuidar a sus hijos. San Jerónimo decía: “qué grande la dignidad del alma, puesto que cada una tiene desde su nacimiento un ángel encargado de guardarla”. Por supuesto, San Jerónimo nunca imaginó que este cuidado incluía devolver joyas o anillos perdidos.