¿Puedo heredar el pecado de mis padres? La MENTIRA de las Ataduras Intergeneracionales

Hace poco salía de Misa cuando un joven se me acercó con un folleto que decía “Taller para liberarse de las ataduras intergeneracionales”. Cuando leí el título le dije al joven que esa no era doctrina católica, pero él respondió “ven al taller y el padre ##### te explicará que sí”. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta que ese sacerdote es muy famoso en mi ciudad por sus programas de televisión.

En efecto las “ataduras intergeneracionales”, “maldiciones generacionales”, o como quieran llamarle, son una falsa doctrina de origen protestante. Por eso hoy les comparto las razones por las que estas supuestas ataduras que se heredan de generación en generación son una herejía, por lo tanto deben ser rechazadas por cualquier seguidor de Jesucristo.

La MENTIRA de las Ataduras Intergeneracionales

Según la falsa doctrina de las “Ataduras intergeneracionales” hay pecados que son heredados de generación en generación. Muchos de los difusores de esta idea llegan incluso a afirmar que debemos pedir perdón por los pecados de nuestros padres o abuelos para que seamos liberados de esa carga espiritual.

Por cierto, es curioso que los difusores de esta idea suelen cobrar por sus talleres de liberación intergeneracional… carísimo, por cierto.

¿De dónde surge esta doctrina?

En realidad esta idea tiene su raíz en el libro “Sanando el árbol genealógico” del médico Kenneth McAll. Según el estudio de McAll, algunas enfermedades incurables son producto de las acciones de los antepasados que afectan a su descendencia. Esto es hasta cierto punto comprensible, pero fueron los protestantes quienes tomaron esta idea para compatibilizarla forzosamente con el mundo espiritual.

Por eso creen que los pecados de los antepasados se heredan desde el vientre materno. Una locura.

¿Es compatible esta creencia con la Doctrina Católica?

No hay forma de compatibilizar la falsa idea de las “ataduras intergeneracionales” con la fe católica. La sana doctrina establece que todos somos responsables de nuestros propios pecados, aunque eso no quita que también tengamos el deber de rezar por la conversión de los demás.

Las supuestas “ataduras intergeneracionales” son tan ajenas a nuestra fe que si uno busca este término en la página web del Vaticano, no encontrará una sola palabra al respecto.

¿Qué hay del pecado original que heredamos de Adán y Eva?

Los defensores de las ataduras intergeneracional defienden su falsa doctrina argumentando que todos heredamos el pecado original de Adán y Eva, por eso deben haber pecados que sí se heredan de generación en generación.

Afortunadamente Santo Tomás de Aquino aclaró ese asunto en su Summa Theologiae:

“Mas, si uno lo considera atentamente, verá que es imposible que se transmitan por generación algunos pecados de los antepasados próximos o también del primer padre, exceptuado el pecado primero” (Summa Theologiae, I-IIae, q81, a2).

Luego el mismo Santo Tomás de Aquino aclararía que lo que heredamos no es el pecado en sí, sino las consecuencias del pecado original: ignorancia, malicia, debilidad y concupiscencia. Son estas cuatro heridas la que nos hacen pecar INDIVIDUALMENTE, no por herencia de alguna falta de nuestros padres o abuelos.

Conclusión

No gastes tu tiempo (ni tu dinero) en ir detrás de nuevas doctrinas que te alejan de la verdadera fe. Sigue lo que verdadermante enseña la Iglesia y así, como dijo San Pablo, “dejaremos de ser niños, sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error”. Efesios 4, 14.