Sacerdote llora durante relato de la Pasión en Viernes Santo

Amo la Misa Tridentina como no tienen idea.

En estos días he estado leyendo mucho sobre cómo se celebraba la Semana Santa antes de las reformas de Pío XII en el 1955 y mientras más leo más me emociona la idea de poder vivir esa experiencia en algún momento de mi vida.

Por ejemplo, en Viernes Santo se acostumbraba la llamada “Misa de Presantificados”, que no era propiamente una Misa ya que como sabemos ese día no hay consagración. Se llamaba “presantificados” porque se comulgaba con las hostias consagradas (santificadas) un día antes.

Esta “Misa de los presantificados” ocurría luego de la “Adoración de la Cruz”. Es particularmente emocionante cuando el sacerdote abandona el altar mayor para ir en procesión hacia un altar de reposo, donde se encuentra una hostia consagrada en una preciosa urna decorada de luces y flores que representa el sepulcro de Cristo. Todo esto mientras el coro canta “Vexilla Regis Prodeunt” (Aparecen las banderas del Rey). ¡Simplemente maravilloso!

Hay muchas más cosas de las que se podrían hablar, pero no es el objeto de este post.



La idea es que mientras iba descubriendo toda esta belleza no podía dejar de pensar “¿y cómo le hacen el sacerdote y los fieles para no romper en llanto por tanta emoción?”.

Pero Dios es tan bueno que mientras pensaba en esto me topé con este video en el que un sacerdote no puede contener el llanto mientras lee la última parte del relato de la Pasión en el Viernes Santo celebrado según el rito anterior a las reformas de Pío XII. No les voy a mentir, pero apenas lo vi tampoco pude evitar llorar de emoción frente a mi computadora. ¡Ya me imagino lo que se debe sentir estar allí en persona!

Sacerdote llora durante relato de la Pasión en Viernes Santo

Este es el video. Aprecien las notas que componen todo el canto del Evangelio. Es casi un llanto. Tal vez por eso el sacerdote no pudo más y en el minuto 2:21 comienza a quebrarse y de allí en adelante tuvo que detenerse a llorar en varios momentos.



Su llanto comienza cuando dice esto en latín:

Accepérunt ergo corpus Jesu, et ligavérunt illud línteis cum aromátibus, sicut mos est Judaeis sepelíre. Erat autem in loco, ubi crucifíxus est, hortus: et in horto monuméntum novum, in quo nondum quisquam pósitus erat. Ibi ergo propter Parascéven Judæórum, quia juxta erat monuméntum, posuérunt Jesum.

Traducción:

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

Oremos para que esta hermosa tradición nunca se pierda.